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Las 30 reformas que necesita la Sanidad española para garantizar la sostenibilidad del sistema

13/06/2018 - 16:40
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Nunca han faltado diagnósticos sobre la sanidad española ni tampoco recetas para promover su reforma que recuerdan que sigue siendo una tarea pendiente. No en vano, el 67,6% de la población considera que el sistema sanitario necesita algunos cambios, mientras que el 26,2% opina que precisa cambios fundamentales y un 5,4% que hay que rehacerlo completamente, según el último Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Sanidad

El último libro en hacer este ejercicio de análisis y reflexión lleva como título 'Qué está pasando con tu sanidad' y está firmado por un economista con experiencia política, Jordi Sevilla, y un médico con una amplia trayectoria como gerente de grandes hospitales y consultor de grandes firmas internacionales, Ignacio Riesgo.

Lo primero que cabe agradecer es su afán didáctico, nada gratuito a la vista del derrotero del debate público sobre la sanidad. También su crónica de actualidad, tan pegada a la crisis y cuyos efectos se rastrean hasta el día de hoy gracias a la inclusión de un buen número de estadísticas que alcanzan 2017. A lo largo de las 309 páginas del libro se abordan las grandes preguntas que se plantea el ciudadano sobre la sanidad y las tendencias que están configurando la sanidad del futuro, se analiza el impacto de los recortes aprobados entre 2010 y 2013 o los estereotipos promovidos no solo desde la izquierda política a cuenta, sobre todo, de la pretendida privatización de la sanidad pública y el supuesto drenaje de fondos públicos hacia el sector privado.

Concluyente es la afirmación de que "no ha habido privatización en España, ni antes ni después de la crisis", según sostienen los autores, que no rehúyen, por cierto, ninguna cuestión por polémica que sea y no dudan en tachar este relato de la privatización de "falso, pero que suena creíble a los oídos de un amplio número de ciudadanos". Una razón para que las movilizaciones sociales de Madrid y, más tarde en Andalucía, triunfasen hasta paralizar la externalización de la gestión de hospitales planteada por Esperanza Aguirre, actuando como "una vacuna para plantear procesos similares en otras comunidades autónomas".

Esta reacción social y profesional, o "lógica de las mareas", alentada desde organizaciones políticas y sindicales de clase y que, posteriormente, retomarían los pacientes como herramienta de presión para acceder a las nuevas terapias contra el VHC revelan, a juicio de los expertos, la falta de gobernanza del sistema y se podría también considerar como una de las herencias surgidas de la crisis. Crisis donde la Administración central aplicó "recortes sin reformas" que han impedido que el Sistema Nacional de Salud recupere a día de hoy el gasto sanitario público de 2009.

Sí se reconocen, a pesar de todo, tres cambios "estructurales": el plan de pago a proveedores, el tope al crecimiento del gasto farmacéutico y el copago farmacéutico para los pensionistas, cuyo impacto sanitario todavía no ha sido medido por el Gobierno, como se recuerda en un epígrafe del libro.

De interés para analizar otra de las tendencias más llamativas de la sanidad española es el capítulo "crece la sanidad privada, pero no a costa de lo público". Nada más lejos de la realidad, ya que "el gasto público dedicado a actividades concertadas con el sector privado se ha mantenido estable, como porcentaje del gasto sanitario total, en la última década". Se echa así por tierra uno de los argumentos esgrimidos para alentar el fantasma de la privatización y explicar el reciente boom de los seguros médicos en España. Un auge que hay que atribuir a las propias compañías, que sí "han sabido crear un modelo asistencial muy atractivo, que incide fundamentalmente en los aspectos más problemáticos del sector sanitario público", y que cabe añadir se aprovecha del deterioro del servicio público. Léase listas de espera, acceso directo al especialista o trato más personalizado y diferenciado. Esta apuesta por la sanidad privada también lamina otro estereotipo: "Los hospitales privados están preparados para hacer frente, también, a las cosas serias, incluyendo la investigación y la educación", aseguran los autores que apuntan que "un nuevo modelo ha surgido ante nuestros ojos".

Colaboración público-privada reglada

Tampoco se elude la colaboración público-privada en la sanidad, que exige "entendimiento" mutuo de las prioridades de ambas partes, como subrayan los autores, para ser exitosa y no ser, como hasta ahora, una fuente permanente de tensiones y conflictos. En cualquier caso, "si está bien reglamentada y gestionada con madurez (…), puede ser parte de la solución aportando valor al sistema público, por la vía de representar un referente externo, un estímulo y una fuente de innovación".

Una propuesta de valor es la creación de un órgano administrativo en el Ministerio de Sanidad que siga y regule las relaciones con el sector privado, tanto de las aseguradoras como del sistema de mutualismo administrativo.

De especial interés por su actualidad es el capítulo sobre financiación, donde los autores abogan por una revisión del sistema de asignación del gasto sanitario público que corrija las diferencias de gasto per capita regional del 50% o su análisis de la eficiencia del gasto, centrada en la mayor corresponsabilidad fiscal, en la necesidad de un sistema automático de facturación entre comunidades o de un Fondo Estatal que asegure la coordinación de los sistemas, amén de un diseño institucional que permita ejercer la gobernanza del SNS.

Otras reformas defendidas son acabar con el modelo de plaza en propiedad, ya que ningún otro país tiene este modelo que "no mejora la calidad de la prestación sanitaria a los pacientes ni se puede, por tanto, justificar desde este presupuesto".

También se identifican una serie de retos del SNS y no es casualidad que el primero sea recabar el compromiso de la población en el mantenimiento de su propia salud y en la sostenibilidad del sistema, ya que las enfermedades evitables suponen el 70% de la morbilidad y de los costes de la asistencia. Se aboga por facilitar el acceso de los pacientes un portal de salud, donde pueda enviar un email a sus profesionales de referencia, gestionar citas, visitas y acceso o acceder a su propia historia clínica.

Pacto de Estado

Como conclusión, el libro sostiene que "solo una política de reformas puede asegurar la calidad y solidaridad del sistema" y estas reformas deben encuadrarse dentro de una Estrategia Nacional de Salud que incluye 30 iniciativas concretas ordenadas en siete ejes de acción para lograr lo que se denomina "la ecuación del cambio".

Estos siete ejes son: los ciudadanos como agentes activos del sistema de salud; financiación suficiente y con evaluación, que requiere implantar una contabilidad de costes, avanzar en la corresponsabilidad fiscal, un Fondo Estatal para impulsar programas nacionales, un sistema de facturación automática entre regiones o una Agencia de Información; gobernanza, a través de un rol reforzado del Ministerio de Sanidad, una Agencia del SNS y nuevas áreas de gestión clínica; potenciar una política de personal moderna que supere el régimen estatutario, evalúe el desempeño o desarrolle la carrera profesional; la eficiencia como objetivo en las compras, la creación de la Agencia de Evaluación de Tecnologías o la lucha contra los gastos evitables; adaptar el sistema a los nuevos retos, con una orientación a crónicos, la introducción de la medicina de precisión, la transformación digital y un marco moderno de colaboración con el sector privado; y la potenciación de la I+D+i.

Lo que no es una opción es "la vuelta a la normalidad" y que todo siga igual que antes, advierten los expertos que instan una vez más a buscar un Pacto de Estado que incluya a pacientes, sindicatos, colegios profesionales, grupos políticos, patronales del sector, comunidades autónomas, administraciones públicas o sector sanitario privado.

"El Pacto de Estado hay que ligarlo a la financiación y a la necesidad de más recursos económicos", señalan Jordi Sevilla e Ignacio Riesgo, que reconocen a continuación que si bien la mejora de la financiación sin reformas no resuelve nada, "lo cierto es que las propias reformas requieren recursos y significan gasto". Por eso, una recuperación gradual del nivel de financiación de la sanidad, para ir equiparándonos a la financiación per cápita de los países europeos avanzados, "es un requisito de las reformas".

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