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elEconomista.es
Domingo, 17 de Diciembre de 2017 Actualizado a las 14:55

De Rosa: "Las decisiones sobre Ribera Salud generan inseguridad jurídica; se desincentiva la inversión privada"

7/12/2017 - 17:16
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Alberto de Rosa (Valencia, 1962), consejero delegado de Ribera Salud y principal impulsor del modelo de cooperación público-privada en sanidad, ratifica la intención del grupo de luchar por la prórroga de la concesión recogida en el contrato. "Siempre hemos apostado por el diálogo, pero no hemos encontrado esa disposición en la Administración. Vamos a defender nuestros derechos hasta el final, incluyendo la vía judicial". *Otras noticias, reportajes y análisis en la revista digital gratuita 'eE Comunitat Valenciana'.

Ribera Salud ha ratificado esta apuesta por la continuidad en la gestión del Departamento de Salud de La Ribera (Alzira), frente a la decisión de la Conselleria de Sanidad de asumir la gestión directa desde el 1 de abril de 2018, con un plan estratégico de 2018 a 2028, que contempla una inversión de 72,36 millones de euros. Esta cantidad se sumaría a los 143 millones que la concesionaria ha invertido en los últimos 18 años y se distribuye en cuatro grandes líneas: tecnología, con 30 millones; ampliación y remodelación de servicios y áreas, con 29,21 millones; transformación digital, con 8,16 millones, y atención primaria, con 4,95 millones.

¿Por qué ha decidido Ribera Salud elaborar este plan estratégico cuando Sanidad es firme en su decisión de asumir la gestión directa?

Hemos preparado el Plan Estratégico 2018-2028, en el que, como conocedores de la sanidad, de las tendencias del siglo XXI y las necesidades reales de los habitantes de la comarca, planteamos una inversión de 72,36 millones de euros, para que las instalaciones, la atención primaria y la tecnología sigan estando a la vanguardia, sea quien sea quien gestione. Los Presupuestos de la Generalitat nos dejan profundamente preocupados. Recogen la finalización del contrato de Alzira; eso no es una novedad. Pero es decepcionante que la partida de inversión en el Departamento se fije en 5,8 millones, de los que casi 3 millones se destinarán a expropiar un parking, y no a la mejora de la asistencia sanitaria, y 1,5 millones a un aceleradora lineal que ya estaba prevista. Esto denota un enorme desconocimiento del hospital y de las necesidades de la comarca y demuestra que, si se produce el fin de la concesión, los ciudadanos van a perder en calidad asistencial, en un momento de falta de inversión y listas de espera en los peores niveles de la historia. Apelo al sentido común de todas las partes para que Alzira siga siendo referente nacional e internacional. Por nuestra parte, mantendremos la voluntad de diálogo hasta el último momento.

El TSJCV ha rechazado la suspensión cautelar de la reversión de Alzira y el proceso judicial continúa. ¿Confía en que la Generalitat pueda aún cambiar su posición?

Que se anuncie que no se va a extender el contrato de Alzira genera inseguridad jurídica, porque se plantea una situación en la que, tanto si lo haces muy bien -con los ciudadanos y con los profesionales- y das un servicio de excelencia, como demuestran todos los indicadores y estudios sobre el modelo, como si lo haces muy mal, el resultado es el mismo. Se desincentiva al sector privado para dar el mejor servicio. ¿Para qué tengo que invertir en proyectos si el resultado de hacerlo bien o mal es el mismo? Lo sorprendente, no sólo para mí, sino para mucha gente, a nivel nacional e internacional, es que un Gobierno que encarga un informe a la Sindicatura de Cuentas, no atienda a su contenido. El informe destaca, entre otros puntos, un coste un 25 por ciento inferior para las arcas públicas de la gestión en concesión; menores listas de espera; una mayor calidad asistencial, medida por multitud de indicadores; un nivel de satisfacción superior por parte del usuario, y un volumen de inversión por ciudadano que duplica la de las áreas de gestión pública directa. ¿Cómo puede ser que el único foco de gestión en materia sanitaria en esta legislatura sea acabar con un modelo que tiene estos resultados? Estamos asistiendo a un ataque directo a las fórmulas de cooperación público-privada, no sólo contra Ribera Salud y no solo en el sector sanidad. El modelo de gobernanza pública tiene que cambiar; hay que evolucionar a sistemas donde se premie al que lo hace bien, con objetivos alineados entre sector público y privado. El rol del Gobierno debe evolucionar de proveedor de servicios a responsable de planificar, ordenar y controlar. Es una visión más profunda y madura, hacia la que van los países avanzados.

La Generalitat Valenciana ha previsto, para 2018, ingresos de unos 300 millones de euros por las liquidaciones pendientes de las concesiones sanitarias. ¿Coincide esta cifra con sus cálculos?

Llevamos reclamando las liquidaciones por escrito a Sanidad semanalmente desde hace más de un año. Nunca hemos recibido contestación. Ahora parece ser que se incluye en los Presupuestos una estimación de una deuda de las concesiones. Sin conocer a qué corresponde exactamente la cifra  -años que incluye y cantidad de cada una de las cinco concesiones-, habrá que revisarla. Por contrato, se fija que las liquidaciones hay que hacerlas todos los años, y no se han hecho por falta de la Administración. Nosotros lo hemos solicitado formalmente de forma reiterada. En general, como persona del mundo de la empresa, me sorprende que se incluyan 1.300 millones de ingresos ficticios en los Presupuestos. También que Sanidad tenga facturas en el cajón por más de 1.000 millones; algo que se ha criticado tanto, es ahora el doble que en anteriores legislaturas. El único proyecto de Sanidad es acabar con el modelo de Ribera Salud, que es un referente internacional. Estamos en la primera legislatura en la que no se construyen infraestructuras hospitalarias. Hasta en el peor momento de la crisis económica, se hicieron.

Durante la presentación de las Cuentas, el conseller de Hacienda volvió a plantear la posibilidad de que la Generalitat se haga con la mayoría del accionariado de la gestora del Hospital de Dénia -del que DKV controla el 65 por ciento y Ribera Salud, el resto-. ¿Cuál es su posición?

A día de hoy, nuestros socios nos han dicho que no tienen nada que comunicarnos. En todo caso, existe el derecho de suscripción preferente y lo ejerceríamos. No entendemos una empresa mixta en la que la Generalitat tenga mayoría. Sería el primer caso de la historia de España en que una Administración Pública se hace una concesión a sí misma; es una fórmula que ni está contemplada en la ley. No hemos tenido ni preveemos tener ninguna conversación al respecto con la Generalitat.

Frente a este contexto en su ámbito de origen, en los últimos meses, Ribera Salud ha realizado importantes inversiones en compañías de otros países. ¿Continuará con la expansión internacional?

La internacionalización está en el ADN de Ribera Salud. 2018 es el año en el que vamos a dar un salto cualitativo como grupo: podremos decir con la boca grande que somos una multinacional sanitaria con sede en Valencia. Hemos tenido la oportunidad de visitar muchos países, de todos los continentes, para explicar nuestro modelo de cooperación público-privada, invitados por gobiernos, organismos multilaterales, instituciones educativas y empresas, y también hemos recibido muchas visitas para conocerlo. Nuestra estrategia, una vez consolidado el modelo en la Comunitat, es intensificar la presencia fuera. Nuestros accionistas -la aseguradora estadounidense Centene y Banco Sabadell- creen en la cooperación público-privada, como nosotros, y hay un plan estratégico de internacionalización. Hemos definido tres áreas prioritarias: Europa central y oriental, Latinoamérica y Reino Unido.

En la primera, presentamos un proyecto para un hospital en Eslovaquia, en Bratislava. El proceso se detuvo por cambios en el Gobierno del país, pero nos permitió conocer bien su sistema sanitario. Recientemente, hemos adquirido el 34 por ciento de la firma Pro Diagnostic Group (PDG), líder en radiología y medicina nuclear en el país. Será una plataforma para crecer en la región, con áreas muy interesantes, como República Checa o Polonia.

En Latinoamérica, en 2014 participamos en la puesta en marcha de los dos primeros hospitales gestionados bajo la fórmula de cooperación público-privada, en Perú, y somos proveedores de sistemas informáticos en varios hospitales de Chile. Ahora nos planteamos diversos proyectos, sobre todo, en el Eje del Pacífico. En Colombia, tenemos ya una alianza con el consorcio liderado por Prestasalud, que se ha hecho con la mayor aseguradora de salud, Cafesalud, con 24 hospitales, 40 centros de salud y 6 millones de asegurados. Estaremos operativos en 2018. En Argentina, el Gobierno nos ha invitado a la Casa Rosada para explicarles el modelo y tenemos un grupo local interesado en crear una alianza para el país cuando haya oportunidad.

Por lo que respecta a Inglaterra, está inmersa en el programa de reformas Five Years Forward Review y Ribera Salud se ha incluido entre los cuatro ejemplos mundiales de modelos a implantar en materia sanitaria. Los requerimientos, ahora, están más centrados en labores de asesoramiento y acompañamiento, pero nos gustaría poder llegar a ser proveedores directos de servicios del National Health Service; sería un sueño.

Hay que destacar, también, que en Oriente Medio, el Gobierno de Arabia Saudí ha presentado un plan de reformas sanitarias basado en nuestro modelo. Representantes del país han visitado cinco veces el Hospital de Alzira en el último año y nos han invitado a ir allí. Veremos el posible encaje, porque nos parece muy interesante la posibilidad de entrar en el país.

¿Se mantendrá esta línea de entrada en nuevos mercados a través de  la adquisición de compañías o de alianzas locales?

Una de las cosas que hemos aprendido es que los retos de la sanidad son globales, pero las soluciones siempre son locales. Cada país tiene una estructura y un sistema sociosanitario propios, y no hay fórmulas universales. Hay que adaptarse a las diferentes realidades. Por ello, es fundamental tener un socio local, siempre que se compartan principios, valores y una visión común a largo plazo. Hace poco estuve en la escuela de negocios de Harvard, donde somos caso de estudio por tercer año consecutivo. Di una conferencia sobre sostenibilidad de los sistemas sanitarios en el mundo, con asistentes de todos los continentes. La primera conclusión es que el reto de la sostenibilidad a largo plazo es global; todos los países, desde los más poderosos hasta los que están intentando desarrollar sus sistemas, están preocupados y todos ven la cooperación público-privada como fórmula que ayudará, menos España. Hemos sido pioneros en muchos ámbitos  -tecnología, integración asistencial, planes de atención a crónicos...- y es sorprendente que se nos reconozca mucho más fuera de nuestro territorio que dentro. Es algo que, por un lado, nos enorgullece y, por otro, nos apena.

¿Ven posibilidades de crecimiento en el ámbito nacional?

A nivel nacional, la situación política invita a estar en una posición de espera. Siempre estamos abiertos a analizar oportunidades, pero hay que ser realistas. La cooperación público-privada está viviendo una etapa de cuestionamiento, no sólo en sanidad, sino también en otros servicios públicos, como suministro de agua, farmacéutico, los conciertos educativos... En los años 90, con el Informe Abril, el Gobierno del PSOE ya planteó la colaboración con el sector privado para contribuir a dar soporte y flexibilidad a la Administración Pública. El debate actual supone retroceder a los años 70, cuando los países con alto nivel de desarrollo, como los del norte de Europa, se plantean la cooperación público-privada como futuro. Es un contexto de ataque a las fórmulas de cooperación público-privada que estoy seguro de que es algo temporal. Volverá, y con mucha más fuerza que antes, porque la solución a los problemas de sostenibilidad no se basa en ideologías, sino en ser inteligentes y darnos cuenta de que la sanidad y las pensiones, dos de las patas del Estado de Bienestar, están amenazadas por la evolución demográfica y plantean grandes retos. No es cuestión de ideas, sino de necesidad y eficiencia, y hay que sumar los esfuerzos públicos y privados.

¿Se plantean entrar en gestión hospitalaria privada?

En principio, queremos focalizarnos en el modelo de cooperación público-privada, en colaboración con los Gobiernos de cada territorio. Este es el modelo que tanto a Centene como a Ribera Salud nos gusta. En el futuro, ya veremos. Habrá que adaptarse a la realidad de cada país.

¿Hay avances en la investigación por la denuncia presentada contra la central de compras del grupo, B2B?

A día de hoy, ni hemos recibido ninguna notificación del juzgado ni se nos ha llamado para prestar declaración, desde hace un año que saltó a la prensa, porque alguien tuvo interés en que fuese así. No nos preocupa, porque la gestión y actuaciones han sido siempre correctas.

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