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elEconomista.es
Domingo, 27 de Mayo de 2018 Actualizado a las 15:54

Tesla necesitará más que los 3.000 millones que espera para sobrevivir

8:45 - 17/05/2018
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Tesla dice que no necesita recaudar más dinero. Pero un nuevo informe de un trimestre habitualmente favorable sugiere que no solo debería, sino realmente debería hacerlo. Adam Jonas, analista de Morgan Stanley que normalmente califica las acciones de Tesla con entusiasmo, acaba de recortar su precio objetivo un 23% hasta 291 dólares, solo a un dólar del nivel en que cerró la noche anterior.

En el informe de Jonas cabe destacar que la calificación de compra siga siendo "mantener", a pesar de que se rebajó el precio objetivo y que la estimación de ganancias para el 2019 se esfumó, pasando de 1,31 dólares por acción a -4,69 dólares por título. También está el hecho de que alrededor de un tercio de ese nuevo precio objetivo de 291 dólares se relaciona con Tesla Mobility, un servicio de taxi de vehículos autónomos, que aún no existe.

Sobre la recaudación de fondos, Jonas espera que Tesla recurra a los inversores para obtener 3.000 millones de dólares en el tercer trimestre, por encima de una estimación anterior de 2.500 millones. La sorpresa, sin embargo, es que esa abultada cuantía no daría mucho oxígeno a una Tesla asediada económicamente.

De hecho, un informe de Goldman Sachs dado a conocer este jueves aumenta hasta 10.000 millones de dólares antes de 2020 lo que Musk debería recaudar entre los inversores para mantener viva a Tesla y "financiar sus objetivos de crecimiento". En estos cálculos, Goldman asume que la compañía instalaría su primera gigafactoría en China, cuya ubicación se dará a conocer en el tercer trimestre del año si se cumplen las previsiones.

El balance de Tesla es profundamente negativo - de 2.270 millones a finales de marzo - y su apalancamiento, tanto dentro como fuera del balance general, ha seguido aumentando. Cualquier nuevo aumento de capital tendría que ser sustancial para compensar esas obligaciones y conseguir que los coeficientes de Tesla fueran más saludables.

Pero un alcista probablemente no lo vería de esa manera. Por el contrario, vería los próximos 3.000 millones como un puente a corto plazo, en el que Tesla solucionaría sus problemas con el Model 3 y la liquidez de las operaciones comenzaría a hacer su trabajo. Este es el meollo de la tesis alcista: la rentabilidad sostenida, aunque diferida hasta la fecha, sigue a la vuelta de la esquina, y la gigantesca capitalización de mercado de Tesla proporciona la batería para llegar hasta allí.

Los riesgos son fácilmente visibles con el método de análisis Altman Z-Score, que realiza un promedio ponderado de cinco ratios donde una puntuación inferior a 1,8 puede indicar un alto riesgo de quiebra. Tesla obtuvo una puntuación de 1,3 a finales de 2017 y, usando los números de Morgan Stanley, en teoría terminaría 2018 en algún punto entre 1,27 y 1,35, dependiendo de cómo se aborde el impacto de la venta de acciones en la capitalización de mercado.

Pese a que una gran capitalización de mercado es importante, centrarse simplemente en eso mientras se ignora el lento goteo de los coeficientes de liquidez inestables es correr un riesgo colosal y confiar demasiado en que los accionistas mantengan la calma.

Hasta que exista una evidencia contundente de un progreso sostenido en la resolución de los problemas del Model 3, Tesla depende únicamente de la fe de los inversores. Y como sugieren estas últimas estimaciones de un alcista como Jonas, apuntalar su hoja de balance puede requerir una cantidad de convicción mucho mayor de lo que incluso sus creyentes anticipan.

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