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Miércoles, 21 de Noviembre de 2018 Actualizado a las 14:05

El drama educativo de España: muchos títulos con poca utilidad para este mercado laboral

26/04/2018 - 11:09
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Un 22% de los empleados españoles está sobrecualificado para el puesto de trabajo que ocupa. Además, un 35% de los trabajadores tiene un empleo en un campo que no corresponde con su especialización durante su etapa formativa. Esta situación se produce, entre otras cosas, porque los españoles se especializan en ramas de estudio cuya demanda laboral es baja. Dicha ineficiencia supone un 'desperdicio' de los recursos humanos del país y un coste (económico y moral) tanto para los propios individuos como para la sociedad en general. Además, en el caso de España contar con un título no es sinónimo de tener un nivel elevado de competencias básicas (compresión lectora, razonamiento matemático o conocimientos tecnológicos), según la OCDE.

España está entre los países que tienen un mayor porcentaje de empleados con una cualificación superior a la que requiere el desempeño de su profesión laboral. "Esta situación es consistente con una escasez ocupacional baja que los empleadores aprovechan para contratar trabajadores con mayores cualificaciones de las requeridas". La todavía elevada tasa de paro en España permite a los empresarios elegir al trabajador entre los muchos desempleados, frente a lo que ocurre en otros países (que está cerca del pleno empleo) donde el trabajador tiene más poder para elegir dónde trabajar.

En lo que se refiere a los trabajadores que están ocupados en profesiones que no tienen que ver con su especialización, el caso de España es especialmente singular porque el 48% de estos individuos también están sobrecualificados, es decir, a pesar de contar con algún tipo de especialización se ven obligados a trabajar en un puesto que requiere una formación inferior a la suya.

El informe de la OCDE Getting Skills Right destaca que esta situación se produce porque "muchas personas están especializadas en campos para los que existe poca demanda en el mercado laboral, por lo que deben 'degradarse' y aceptar un trabajo en un área no relacionado con sus estudios". Este elevado porcentaje de individuos trabajando en un campo que no es su especialidad está entre los más altos de los países de la OCDE, "lo que supone un elevado coste para los individuos y para la sociedad por la inversión perdida en capital humano".

Muchos títulos poco útiles

Según los últimos datos publicados por Eurostat (2016), España cuenta con una de las proporciones más bajas de Europa de graduados en tecnologías de la información y la comunicación (hardware, sofrware, programación...). Esto mismo ocurre cuando el cálculo se extrapola el análisis al total de graduados en campos técnicos como las ingenierías y las arquitecturas. Algunas de estas especialidades son las que suelen tener una mayor demanda en el mercado laboral.

Por otro lado, este mismo indicador respecto a todos los graduados en educación superior (formación universitaria) entre 20 y 29 años coloca a España entre los primeros lugares de Europa, sólo por detrás de Bélgica y Eslovenia. Esto quiere decir que el porcentaje de jóvenes que termina la educación superior es elevado, pero las carreras que eligen no son las más útiles para encontrar un empleo ligado a esa formación cursada.

Dentro de los estudios elegidos por los españoles destacan los relacionados con la educación (16% de los graduados) donde predominan las diferentes modalidades de magisterio; los graduados en salud (un 13,6% de los graduados), donde se incluye medicina, farmacia o enfermería; graduados en Derecho (con un 5,1%); y también los graduados en carreras relacionadas con el sector servicios (con un 7,4%), donde aparecen especializaciones como turismo o comercio.

A pesar de que el 35% de la población española tiene un título universitario, las competencias básicas de compresión lectora y matemáticas son bajas, al igual que los conocimientos sobre tecnología. "Esto indica que estar sobrecualificado no implica necesariamente tejer un nivel más elevado de competencias", destaca el informe de la OCDE.

"Un cuarto de los adultos españoles (23%) carece de los conocimientos básicos sobre las tecnologías de la comunicación y la información (TIC), frente al 15% de media en la OCDE. Debido al bajo nivel de habilidades básicas, la tasa de empleo entre los graduados en educación superior es del 68,7%, muy lejos de la media de la UE que es del 81,9%", sostiene la OCDE.

"De forma conjunto, estos resultados sugieren que, quneu existe una oferta creciente de trabajadores con títulos superiores en España, la oferta de trabajadores con buenas competencias básicas y buenas competencias cognitivas es todavía baja en relación con la demanda", según sentencia el informe..

Una economía de bajo valor añadido

Por otro lado hay que tener en cuenta el empleo que se demanda en España. La orientación de la economía española genera una cantidad de empleos de baja cualificación que supera con creces a la del resto de países desarrollados. No obstante, a pesar de la demanda este tipo de empleo es amplio en España, la oferta de trabajadores con bajo nivel educativo es superior, lo que desemboca en una elevada tasa de desempleo estructural y de larga duración

Por el contrario, la demanda de los empleos que requieren trabajadores con una cualifiación muy elevada y determinada es menor, pero aún así existe escasez de trabajadores para ocupaciones técnicas o profesionales con unas competencias precisas y profundas, tecnologías de la información, ciertos tipos de ingeniería, conocimientos informáticos y electrónicos, "lo que refleja las reducidas habilidades digitales en España respecto a otros países"..

"El boom del sector de la construcción en los primeros años del nuevo milenio cren una fuerte demanda de trabajadores con baja formación, muchos de los cuales se convirtieron en desempleados cuando el sector colapso durante la crisis... incluso tras el desplome del sector de la construcción, la economía española sigue mostrando una inclinación mayor, que los países vecinos, hacía las profesiones que requieren menor cualificación".

Estos sectores suelen generar un valor añadido inferior al de las ramas que requieren trabajadores con unas competencias muy elevadas. La débil demanda de empleados de elevada cualificación en la industria se puede explicar en parte porque sólo el 7,1% de las exportaciones industriales de España son de alta tecnología, una dato muy inferior al que presentan el resto de países desarrollados.

No obstante, esto también tiene que ver con la reducida inversión en investigación y desarrollo (1,22% del PIB), muy por debajo de la media de la Eurozona y de los países punteros como Suecia (3,26% del PIB) o Austria (3,07% del PIB).

Algunas propuestas de la OCDE

Los expertos de la OCDE creen que se debe profundizar en el modelo dual de formación en el puesto de trabajo. Aunque la participación se ha multiplicado por tres desde 2012 en España, aún es muy baja respecto a otros países como Alemania, Suiza o Reino Unido, donde el resultado ha sido muy positivo a la hora de insertar en el mercado laboral a esos estudiantes.

También es necesario incrementar los recursos públicos en políticas activas orientadas a reinsertar en el mercado a los parados de larga duración. Además, debería reducirse el uso de las ayudas a la contratación, que pueden generar un efecto sustitución y usar esos recursos para mejorar la formación de los parados.

El uso de cheques de formación para desempleados debería estar dirigido por instituciones acreditadas y centrado en las competencias que se demandan. Además, España necesita continuar invirtiendo en competencias digitales, muy bajas según los estándares internacionales.

Por último, es importante reconocer que "los trabajadores del servicio público de empleo en España están sobrecargados: cada uno de ellos tiene asignados de media a 721 demandantes de empleo, en comparación con los 50 de Alemania. Como resultado, no se da prioridad a los demandantes de empleo más desfavorecidos", concluye el documento de la OCDE.

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