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Sábado, 24 de Junio de 2017 Actualizado a las 16:08

El nuevo objetivo de Dinamarca: convertir a cada inmigrante en 'amigo' de Hacienda

21/04/2017 - 12:20
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Presionados por los partidos nacionalistas, los sucesivos gobiernos daneses han mantenido un control estricto sobre la inmigración. Pero ahora, ante la escasez de mano de obra, el Gobierno está tratando de hacer valer sus argumentos para convencer a la población de que se necesitan más trabajadores extranjeros. | Dinamarca debate abrir oficinas de empleo en España

El vasto procesamiento de números que realiza el ministerio, basado en grandes cantidades de datos de asistencia social, busca aportar datos concretos a un debate a menudo emocional que ha tenido un papel clave en las campañas electorales de Europa y EEUU.

La conclusión de Dinamarca es bastante simple: incluso el puesto de trabajo a tiempo completo que recibe el salario más bajo es suficiente para convertir a un refugiado poco cualificado en un amigo de la oficina de impuestos. El punto de equilibrio en Dinamarca se alcanza cuando un inmigrante comienza a ganar un salario anual de 200.000 coronas (28.540 dólares), que se logra fácilmente trabajando 40 horas a la semana.

A diferencia de los inmigrantes económicos o los solicitantes de asilo que huyen de los conflictos, los extranjeros de otras economías avanzadas tienden a ser contribuyentes netos desde el principio, ya que generalmente llegan al país con un empleo debajo del brazo.

Pero el ministerio llevó los datos un paso más adelante e hizo una serie de proyecciones basadas en a) lo que los inmigrantes aportarían si estuvieran tan integrados en el mercado de trabajo como los nativos; y b) cuáles serían las aportaciones de estos ciudadanos si logran una formación adecuada.

Costes y beneficios de la inmigración

"En términos generales, la inmigración de los países occidentales ayuda a las finanzas públicas, mientras que la inmigración de no occidentales impone costes", explica el ministro de Hacienda Kristian Jensen en una entrevista reciente en Copenhague. "Pero no se trata de preferir a un grupo u otro, lo que debemos esforzarnos por conseguir es un trabajo para todos los inmigrantes".

Según los cálculos del ministerio, elevar las tasas de participación laboral y la formación de los inmigrantes para que estén a la par de los daneses podría sumar 20.000 millones de coronas (3.000 millones de dólares) al año a las arcas del Estado. Para poner esto en perspectiva, la cifra es casi igual a la necesidad de endeudamiento neto de Dinamarca de este año.

Lo que es importante señalar, dice el ministerio, es que el factor principal que determina cuánto suma o resta un grupo particular es cuánto tiempo ha estado en el país. A medida que los extranjeros se integran gradualmente al mercado de trabajo, pasan de ser beneficiarios a ser contribuyentes. Los solicitantes de asilo tienden a tener un mayor impacto en las finanzas públicas ya que necesitan vivienda, formación laboral y aprender idiomas. Eso ayuda a explicar por qué los sirios, cuyo número ha aumentado marcadamente desde 2014, cuesten tanto a las arcas del Estado en estos momento.

En el primer trimestre de 2014, sólo el 6,9% de los refugiados que habían estado en el país durante 12 meses tenían trabajo. Ese porcentaje había aumentado a 14,2% a finales de 2016. El Ministerio de Finanzas dice que esto muestra que sus políticas están funcionando.

El gobierno minoritario del primer ministro Lars Lokke Rasmussen, que depende del apoyo parlamentario del Partido Popular Danés (anti-inmigración), ha endurecido sus políticas de asilo. También ha reducido los beneficios para los recién llegados y ha dispuesto que los permisos de residencia permanente dependan de que los solicitantes tengan un trabajo y hablen danés.

La inmigración cae justo ahora

La llegada de nuevos inmigrandes se han desplomado, para deleite del ministro de Integración del país, Inger Stojberg, que causó una 'tormenta' en las redes sociales el mes pasado al festejar la una de las medidas de restricción migratoria del gobierno publicando la foto de un pastel coronado por una bandera danesa.

Sin embargo, como ahora la economía se enfrenta a la escasez de mano de obra en una economía que se encuentra en pleno empleo, el gobierno ha adoptado un enfoque centrado en los negocios estudiando distintas formas de atraer a más trabajadores cualificados.

"La inmigración puede ser un buen negocio para las finanzas del gobierno, siempre y cuando la gente quiera trabajar", explicar Jensen. "Si la inmigración no se relaciona con el mercado de trabajo, es un mal negocio".

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